Enseñar a Pensar
El mundo académico se nutre de la circulación libre de
información. Cada uno aporta un granito de
arena, y así se hace cada ladrillo. A veces viene un
Newton, un Einstein, un Bohr, un Mendel, y trae él solo
treinta ladrillos, pero en general es así: granito a granito.
ANÓNIMO
La inequitativa distribución de la riqueza marca una desigualdad
ciertamente criminal. Unos (pocos) tienen (tenemos)
mucho; otros (muchos) tienen poco. Muchos más tienen casi
nada. La sociedad ha sido, hasta aquí, más bien indiferente a las
desigualdades de todo tipo. Se las describe, sí, pero en general
el dolor termina en hacer una suerte de catarsis que parece
"exculpadora". Bueno, no es así. O no debería serlo. Hasta aquí,
ninguna novedad.
La riqueza no sólo se mide en dinero o en poder adquisitivo,
también se mide en conocimiento, o mejor dicho, debería
empezar por ahí. El acceso a la riqueza intelectual es un derecho
humano, sólo que casi siempre está supeditado al fárrago
de lo urgente (nadie puede pretender acceder al conocimiento
si antes no tiene salud, ni trabajo, ni techo, ni comida en su
plato). Así, todos tenemos un compromiso moral: pelear para que
la educación sea pública, gratuita y obligatoria en los niveles
primario y secundario. Los niños y jóvenes tienen que ir a estudiar,
y no a trabajar.
Con la matemática sucede algo parecido. Es una herramienta
poderosa que enseña a pensar. Cuando está bien contada es
seductora, atractiva, dinámica. Ayuda a tomar decisiones educadas
o, al menos, más educadas. Presenta facetas fascinantes que
aparecen escondidas y reducidas a un grupo muy pequeño que
las disfruta. Y es hora de hacer algo, de pelear contra el preconcepto
de que la matemática es aburrida, o de que es sólo para
elegidos.Quiero que la sociedad
advierta que le estamos escamoteando algo y que no hay derecho
a que eso suceda. Hasta aquí, el mensaje de la matemática no tuvo eco, no sólo en la Argentina sino en casi
todo el mundo.
Ha llegado la hora de modificar el mensaje. La matemática presenta problemas y enseña
a disfrutar de cómo resolverlos, así como también enseña a
disfrutar de no poder resolverlos, pero de haberlos "pensado",
porque entrena para el futuro, para tener más y mejores herramientas,
porque ayuda a recorrer caminos impensados y a hacernos
inexorablemente mejores.
Necesitamos, entonces, brindar a todos esa oportunidad.
Créanme que se la merecen.





